02/09/2017

“Mi rostro, pues, es dulce y resignado
mientras camino lentamente,
jadeante y bañado de sudor,
cuando corro
lleno de un sacro terror
cuando miro a mi alrededor esta unidad sin fin (…)”
 Pier Paolo Pasolini. Ah, mis pies desnudos…

Captura

Foto: Matt Crib

¿Recordar es volver a vivir? Quizás entonces también sea posible recuperar aquellas emociones, aquellos sentimientos de antaño. Una  época anterior en que la ingenuidad, y digámoslo como fue, la inmadurez nos causó tanto daño. Porque fuimos nosotros mismos, fueron las imágenes que permitimos crecer en la cabeza, la imaginación adolescente que convirtió cada uno de nuestros encuentros y conversaciones en un oasis para la experimentación absoluta, las causas verdaderas del desastre posterior. Nuestra primera casa de enseñanza (lo que la libertad no es), el proceso inductorio a ese período gris y tragicómico de combinar sexo y drogas, que aún hoy me resulta difícil de confrontar con la realidad. Pasos en el vacío, lagunas mentales.

Los años no pasan en vano. Si hoy me detengo a recordar, y vuelvo la mirada atrás con la fuerza absoluta del pensamiento, aunque quisiera hacerlo no podría decir que parece que fue ayer. Pero esto no es una confirmación de hechos. Entonces voy en busca de mis tennis converse y me pongo en los zapatos del joven de 19 años que yo era:

El tiempo permanece suspendido, vos y yo apenas somos capaces de respirar porque estamos asustados y excitados a la vez. ¿Cómo proceder? ¿Cuándo fue que nos convertimos en algo más para lo que no estamos preparados? Sin que medien palabras, no sabemos cuál ruta seguir para sentirnos a gusto, para tomar distancia de esta incómoda sensación de saberlo y no ser capaz de aceptarlo . Nadie nos enseñó a sentirnos como nosotros mismos, a intentar ser felices a nuestra manera. Y si de fracasar se trata, al menos aprender a ser mejores en el intento.

Creo que en el fondo mantengo las mismas inseguridades de esos días. Y me atrevería a decir que también vos las has conservado. Pasos en el vacío, silencios absurdos que a la larga se convirtieron en gritos desesperados de dolor. No dolor físico, sino de ése, el circunstancial, el fortuito que aparece como si se tratara de la existencia misma.

De vuelta al presente, me conformo con ver a los otros bailar a mi alrededor, mientras muevo mis pies sin seguir el ritmo y me llevo la cerveza a la boca para beber un trago.

Pedazos de mi conciencia. Fragmentos de mi memoria. ¡Ya no somos los mismos! (Y ahora estoy afirmando los hechos) Ha cambiado la apariencia. Nuestros cuerpos gordos amenazan con la flaccidez… la barba antes ausente ahora amenaza con poblar de vellos gruesos y oscuros nuestro rostro y disimular el rubor de nuestras mejillas. Pasos en el vacío, la distancia entre los dos es más que estos tres o cuatro metros. Es más que estos siete u ocho años sin haber coincidido.

Me hago acompañar de una sonrisa hipócrita, me pierdo entre los movimientos de hombro y la espalda encorvada en este lapsus bailarín. Me pierdo entre el juego de sombras y luces del lugar para revelarle al corazón que estoy libre de culpa. Tampoco queda resentimiento o rencor, así que puede latir con más calma.

(Paréntesis). Quiero citar una lista de cosas que quisiera recordar de este día:

— Area City.

— Un joven de cejas tupidas.

— Cuando arreglé mi carro sin ayuda de un mecánico.

— El té frío “frío” no le hace bien a mi estómago.

— La cita grindr del punketo (¿acaso metalero?) en la Soda Yogui’s.

Ahora me referiré a las nuevas generaciones. (Nuevo Paréntesis) ¿Y qué hay de nosotros? De nosotros sólo queda la vida que no nos pertenece. Fuimos lejos sin llegar realmente a ningún lugar. Caminamos estos mismos recorridos, que hicimos apenas hace unas horas de forma separada, sin tener claro aquello a lo que aspirábamos.

Se ha vuelto costumbre en mí hablar a medias tintas. Decir y no decir. Escribir sobre vos sin nombrarte, porque un pacto se mantiene a pesar de todas las promesas rotas. Es eso. Apenas hace unas horas, continúo con el relato, caminaba con las manos en las bolsas de mi chaqueta, percibiendo el murmullo de voces esparcidas a lo largo de la avenida. Y pensaba… pensaba en la vida y cómo pudo ser si hubiésemos seguimo adelante con nuestros asuntos. La vida que, quizás vagamente, vi reflejada en el rostro juvenil de las nuevas generaciones.

Son ellos, los newcomers, el principal motivo por el que decidí volver a escribir. Es una clase de latigazo emocional. Un intenso y único latigazo emocional, percibido tanto en la piel como en los sentidos. La sensación de estar ingresando en una fase de la vida en la que se corre el riesgo de admitir finalmente los roles que siempre se han rechazado.

Nuestra época… nuestra vida… nuestras condiciones… nuestro momento.

—Es un sistema de defensa cuando me da miedo ponerme demasiado vulnerable  —dijiste el día que te alejaste.

—Ahora o nunca, el segundo siguiente y nada de esto es lo que ha sido —fue lo último que alcancé a decirte.

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08 / 07 / 2017

Escribiré las siguientes líneas a sabiendas de que la persona a quien están dirigidas no se molestará en leerlas. Me propongo escribir a medida que los pensamientos van fluyendo, sin detenerme a pensar en la cantidad de faltas de ortografía que pueda estar cometiendo. Hace mucho tiempo que abandoné el hábito de escribir, pero hoy estuve recordando que nunca alcanzo a decir todo lo que quiero expresar en un momento específico. Y quizá sea esta la ocasión adecuada para rebobinar y empezar de nuevo. Primero una frase, después otra… y el resto de ideas irán llegando. Es más, ya están viniendo.

Tuve un primer arrebato al acercarse la media noche. Esa primera emoción, ese sobresalto de pensar en todo lo que está ocurriendo y las decisiones que deberé tomar tarde o temprano. Después está esa nostalgia tan característica, que algunos tachan de sensiblería barata, de exceso. Y, de cierta manera, me agrada pensar que lo consideran así, pues estoy siendo creíble aun cuando yo mismo no sé qué pasa por mi mente. Si esas frases compartidas públicamente expresan la verdad del sentimiento original, o más bien, pervierten su significado al ser puestas ahí, en cualquier red social, al mezclarse con el resto de publicaciones vacías que inundan los muros.

Si tuviera la certeza que también mi tiempo está acabándose (y acá vuelvo a confundir las ideas que tengo en mente en este instante), me apuraría a ensayar un tratado. No, es mucho pedir. Estoy siendo muy ambicioso en mis intereses literarios. Quiero decir que me apuraría a escribir con mayor frecuencia, quizá un diario. Lo llevaría conmigo a todos los lugares a los que voy y, en lugar de tragarme todos esos pensamientos, los anotaría. Sí, de esa forma mi vida quizá no pasaría inadvertida. Y cuando llegara el momento, tal vez algo de lo escrito pudiera ser recuperado por algún allegado, como un trozo de memoria familiar, un pedazo de mí encajando en la vida de algunos otros. Pero estoy divagando, no es de eso de lo que quiero escribir en este momento. ¿Pero sobre qué quiero escribir?

Recuerdo el blog de pussylanime, su génesis y los sentimientos de aquel entonces. Cuando aún no habían llegado los episodios dolorosos. Y ahora que lo pienso: ¡Cuánta biografía he agregado a esta existencia mía en los últimos tres años! Las cosas han cambiado muchísimo, y continuarán haciéndolo. Cambiarán muchísimo, como yo también he cambiado. Pero tampoco es este el tema… ¿cuál es el tema?

Tengo este cúmulo de sensaciones fluyendo dentro de mí, alrededor mío. Tengo estas ausencias como referencia y horizonte. Y no es derrumbamiento personal, pero desde la primera pérdida realmente sentida sé que la muerte ya no es metafísica, es una realidad tan tangible, como los rostros que alguien vez acaricié. Es tan extraño, la invención del cariño, y ahora pienso en Paul Auster, en una analogía de su libro La invención de la soledad.

Me gusta esta manera de escribir. Rápida, sin estructura, natural. Le sigue el pulso a mis pensamientos. No quería hacerlo, pero otra vez estoy escribiendo sobre la pérdida, sobre la muerte, sobre la ausencia de seres queridos. Lo cierto es que este vacío infranqueable de la extinción tiene dos cimientes distintos que, sin querer, estoy relacionando. El primero es “el proyecto”, el segundo es quizá esa imposibilidad tan palpable en pussylanime, de acercarse a las personas que ama sin mayor pretensión. Y si ahora mismo estás leyendo esto, me gustaría decirte que aún hay inocencia en ese niño fracturado, que jamás se ha atrevido a ir más allá y realizar la primera llamada.

Exceso de pensamientos. Es mentira: mente en blanco. Me detuve por un momento y ahora estoy escribiendo nuevamente. Quería agregar ese fragmento de conversación que alguna vez tuve con alguien por Messenger, antes del primer viaje europeo. Sí, la he guardado durante todo este tiempo a pesar de mí mismo.

Ya la encontré:

“Generalmente trato de buscar las mejores palabras porque me molesta ser demasiado bleh o más bien muy vago / pero bleh, no encuentro palabras chivas / might as well face it / debo decirte que ante sentimientos tan bellos como los tuyos es que me confundo / me refiero / vos, vos estás lleno de amor / no sé explicarme / estás lleno de amor que / ay no sé / ya me perdí / pero de eso estoy seguro.”

La he transcrito tal cual. Y leyendo por encime recordé que esta conversación la mantuvimos un 10 de setiembre, es decir, justo un día antes de mi cumpleaños. El año anterior a mi viaje por Italia. Es extraño, también me vino a la mente aquel viejo encuentro de taberna herediana, y más extraño aún, ya no recuerdo el nombre de ese bar. Pero guardo muy bien el momento. Y ahora mismo pienso en ese papelito que esa otra persona me dio justo antes de salir: “el cariño de quien sabe querer y es querido, se agradece”.

Conclusión: En el fondo todos estamos fracturados, o yo no he tenido suerte en este mundillo, con estos asuntos. ¿Sí sabes lo que significa?

La edad del cambio tal vez está llegando de manera tardía, o es solo otra etapa de evolución hacia algo que quizá aún no termina de estar suficientemente claro como para identificarlo de una vez por todas. Y me asusta, porque desde el hecho doloroso más reciente me he puesto a recordar las veces anteriores cuando me he sentido así. La primera vez no la tengo clara, pero ha sido mi madre quien la ha relatado. Cómo gritaba desde la ventana de la casa de mis abuelos, gritaba y lloraba, para que ese año nuevo, ese año cuyo inicio nos disponíamos a celebrar, esa fiesta que nos tenía a todos reunidos (me refiero a mis familiares), no llegara. Bueno, ese fue el año que murió mi abuela. Y posteriormente, cuando lloraba al pie de la tumba en la que está sepultada mi tía, a los meses de su muerte: al mirar a lo lejos a ese hombre soldando una estructura de un segundo pienso, coincidiendo con el día que mi padre enfermó, enfermó para morir tan sólo dos semanas después. ¡Debí saberlo!

Pero hablaba del hecho doloroso más reciente. El día que incluso perdí mi paraguas por tener la mente en otra cosa. Cartago nublado y ese sentimiento. Lo asocié con la idea de mi inminente partida. Meses, años. ¡No! Mi tío ha muerto.

Image 2017-06-20 at 18.02 PM (De regreso a Cartago)

Image 2017-06-20 at 18.02 PM (De regreso a Cartago)

Debo aprender a conocerme. Quizá sea este mi sexto sentido: añoranza que resulta presentimiento. No lo sé.

Y ahora esta idea se detiene y vuelve a la mente una imagen masculina. Y quizá deba contarte sobre mi sueño. Sucedió hace tres o cuatro noches, no estoy seguro. Y si estás leyendo ahora, la persona de mis sueños sos vos, no importa tu sexo. Y perdón que utilice el voceo, cuando vos casi siempre me tratás de usted.

Two German teenagers kissing, 1950s

Two German teenagers kissing, 1950s

Había estado observando esa fotografía tuya antes de dormirme. Pensando en cosas como las que hoy me han traído hasta acá: a escribir. En el sueño, estoy cerca de esa misma ventana de tu fondo, afuera hay luz pero no penetra. Identifico algunos detalles: un florero, etc. Observo la silueta, ese cuerpo desnudo que no está claro para mí. Venís caminando con algo entre las manos (solo sos un atisbo). Algo entre las manos que dejás caer cuando estás cerca. Tus manos comienzan a rodearme: el contacto inminente de nuestros cuerpos. Tan similares… tan desconocidos. Entonces siento el hálito de tu respiración, mientras tu boca se acerca a mi cuello… con la misma barba incipiente que ahora llevo. Con las manos me acariciás el dorso, mientras con la boca comenzás a besarme: ¡Es todo! Desperté con la erección esa madrugada. Y al día siguiente estuve pensando en los sueños recurrentes de la infancia… que no vale la pena relatar.

Mi nueva obsesión, la raíz de mis males. Mi perdición. Así ha sido siempre, y ahora está sucediendo nuevamente. Pero no quiero que suceda, no quiero que vuelva a pasar. Y no sé cómo detenerlo porque sólo es real en mi cabeza.

Otro fragmento de aquella vieja conversación:

“Algo que, tal vez, me hubiera gustado aprender a hacer con vos / Perdoname / No digo entendeme porque esa exigencia es demasiado alta aunque todo el mundo se la pase repitiendo / Uno nunca entiende a nadie / Pero ya ves / Perdón / De verdad”.

Vaya seres complicados que somos. Y ahora me vino a la mente una conversación reciente sobre los niveles de exigencia, sobre el espíritu competitivo de algunas culturas. Pero esto nada tiene que ver con lo otro.

(Una breve pausa para ir a orinar)

Continúo. ¡Sensiblería barata! Esto no tiene nada de artístico, y no tiene por qué tenerlo. Sólo soy yo enfrente del computador, con el reproductor en repeat (no mencionaré la canción) y el sonido que hacen las manecillas del reloj, en la habitación contigua.

¿Por dónde continuar? No me referiré más a aquel loco sueño, tan lúcido, tan real, tan intenso y tan potente… me ha hecho sentir tan vivo, aún en medio de este proceso doloroso. Volví a pensar en la sensiblería barata…

… muchos de aquellos a quienes admiro también la utilizan para reinventarse a sí  mismos. Incluso me he dado a la tarea de hacer una comparativa visual con uno de mis favoritos de siempre.

collage

¿Por dónde continuar? Escribiré más sobre ti. Es más, aprovecharé para incorporar en este momento un fragmento de algo que he escrito mientras pensaba en vos, unos meses atrás. De antemano, perdón por lo atropellado de la escritura, lo escribí mientras viajaba en autobús, a mitad de un viaje transfronterizo:

“Sentirme como él. Ser como él. Ser ese muchacho. Pensando similar a como él quizá esté pensando. Advierto mi rostro en el reflejo de este cristal. Y a lo lejos la voz de mi madre queriendo saber cómo manejo el dolor.

Me doy cuenta que realmente no te conozco tan bien como quisiera. Y poco a poco comienzo a sentirme diferente. Su imagen, la de ese muchacho que sos vos,  está cerca y lejos a la vez. Pero nunca abandona mi cabeza. Yo sé su nombre, el lugar donde vive. Sé acerca de sus planes futuros debido a las conversaciones intrascendentes.

Y me pregunto, ¿Qué tanto sabrá él de mí? En el fondo, ¿somos los dos parecidos? Esta puede ser una de aquellas oportunidades perdidas. Una noche especial que termine en nada. Porque si de algo estoy seguro es precisamente de mi falta de seguridad. Llevo mi chaqueta de zara comprada hace seis años.

Si él pudiera verme en este momento. Y a pesar de eso no pierdo la capacidad de emocionarme. Nunca fui bueno cuando intenté acercarme a otras personas, así que pretendo, quizá infantilmente, que este viaje represente un punto de inflexión.

Otro rostro, otro nombre, otro aroma… se acerca y saluda. No hay contacto físico, sólo era mirada con la ceja arqueada del: ¿Qué hay? El principio de algo realmente importante. (Ahora no sos vos si no es otra persona, un encuentro casual). Escucho Oasis en el reproductor y me pierdo entre mis pensamientos y el paisaje nocturno.

Vaya manera de reencontrarme con mi antigua necesidad. Después está él (volvés a ser vos), diferente a todos los demás,  como la brisa fresca y el urbanismo de tu ciudad natal. Ahora es la voz de Connie Francis en el reproductor: mi tonto amor. ¡Qué ironía! Y si lo preguntas: la respuesta es sí. Quiero aprender a conocerte.

Quiero que me enseñés a hacerlo. ¿Es tarde para eso? Decímelo vos”.

Esas últimas líneas sí que han sido cursilerías. Me apena leerlas y podría borrarlas, pero quiero que aquel escrito se mantenga tal y como fue redactado originalmente. Es más, volveré a escuchar la canción de Connie Francis para ver qué emociones me produce.

“Yo quiero su amor y él ya tiene a quién querer”, la frase lo resume todo.

Cariño, ahora estoy triste, y ahora escribo para mí, en caso de que llegue a leerme más adelante. Hugo Ball.

Hugo Ball presenting his poem “Karawane”.

Hugo Ball presenting his poem “Karawane”.

Impasse. Mis propios desacuerdos y divagaciones.

“Mirá / No / No siempre / No necesariamente / Creo que / en este momento / estoy en una especie de break de una relación que definitivamente no quiero seguir pero que no logro reunir las fuerzas para terminar definitivamente porque mesiento total y absolutamente inseguro acerca de todo en mi vida /  y odio hacerle daño a la gente / y aunque estoy (porque técnicamente no/sí) con alguien con quien no queiro estar /  y por quien ciertamente no siento más que cariño y ternura viejos / me siento atado de muchas maneras que no quiero / y si I’ve held back, te soy sincero, totalmente / es por miedo a conocerte demasiado bien, si me entendés  porque me forzaría a decidir y mae, not easy. I suck at life / quiero ser un chiquito sabés? / cuando uno era pequeño no tenía estos problemas ni responsabilidades ni estrés / por eso todos los chiquitos salen bien en las fotos / no les importa / estúpido síndrome de peter pan / Y aunque no me forzara a decidir porque sencillamente no tiene el menor sentido, igualmente quiero hacerme una vida nueva lejos de ésta / y me bloqueo /  cuando me salgo un poco de la cajita / predeterminada para esta / por eso no volví a escribir /  porque cuando escribo me salgo del todo de la caja / y no le debo nada a nadie / creo que ahora debés considerarme entre un idiota y un piscópata / y probablemente me merezco eso / pero creéme que me he castigado / lo suficiente / como para seguir holding back en cualqueir cosa / así que punch me in the face, go for it / o no / estoy teniendo un ataque de sinceridad y me detendré ipso facto para no resultar annoying orange / – fin.”

Volveré al inicio. Comencé este escrito con la frase: “Escribiré las siguientes líneas a sabiendas de que la persona a quien están dirigidas no se molestará en leerlas”. Vaya clase de contradicción, si pienso en las reiteradas ocasiones en las que te he pedido que continués leyendo. ¿De verdad lo has hecho?

Ahora debo ir a dormir.

Extracto de Breviario de los vencidos. E. M. Cioran.

Extracto de Breviario de los vencidos. E. M. Cioran.

 

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25 discos favoritos de 2016

25. Joana Serrat. Cross The Verge.

Track favorito: Lonely Heart Reverb.

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  1. Night School. Blush.

Track favorito: These Times.

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  1. Beach Baby. No Mind No Money.

Track favorito: U R.

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  1. Holy Wave. Freaks Of Nurture.

Track favorito: She Put A Seed In My Ear.

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  1. Hinds. Leave Me Alone.

Track favorito: Chili Town.

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  1. Flyying Colours. Mindfullness.

Track favorito: Long Holiday.

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  1. Sunflower Bean. Human Ceremony.

Track favorito: Easier Said.

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  1. Black Marble. Its Immaterial.

Track favorito: Woods.

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  1. Motorama. Dialogues.

Track favorito: Tell me.

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  1. DIIV. Is the Is Are.

Track favorito: Under The Sun.

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  1. Warpaint. Heads Up.

Track favorito: Whiteout.

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  1. Bolywool. Hymnals & Bombs.

Track favorito: Stromness (Under Cold Skies).

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  1. Barrie-James O’Neill. Cold Coffee.

Track favorito: See Her Smiling.

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  1. Crystal Castles. Amnesty (I).

Track favorito: Fleece.

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  1. Marissa Nadler. Strangers.

Track favorito: Katie I Know.

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  1. James Blake. The Colour In Anything.

Track favorito: I Need A Forest Fire (ft. Bon Iver).

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  1. PJ Harvey. The Hope Six Demolition Project.

Track favorito: The Wheel.

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  1. Joseph Arthur. The Family.

Track favorito: Wishing Well.

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  1. ANOHNI. Hopelessness.

Track favorito: Drone Bomb Me.

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  1. Nothing. Tired Of Tomorrow.

Track favorito: Everyone Is Happy.

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  1. Local Natives. Sunlit Youth.

Track favorito: Past Lives.

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  1. Whitney. Light Upon the Lake.

Track favorito: No Woman.

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  1. David Bowie. Blackstar.

Track favorito: Lazarus.

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  1. Radiohead. A Moon Shaped Pool.

Track favorito: Burn The Witch.

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  1. Leonard Cohen. You Want It Darker.

Track favorito: You Want It Darker.

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105 Canciones de 2016

Forest Frontier. Skidoo.

Charlie Hilton. 100 Million (ft. Mac DeMarco).

DIIV. Under The Sun.

Diamond Thug. Long Way.

Goldensuns. I Feel This Place.

Bec Sandridge. In The Fog, In The Flame.

Seth Bogart. Forgotten Fantazy.

Day Wave. Gone.

Memoryhouse. Sarah.

Day Wave. Stuck.

Whitney. No Woman.

Summer Heart. The Forbidden.

L.A. Girlfriend. Swoon.

Pinkshinyultrablast. The Cherry Pit.

Castlebeat. Face On The Wall.

Local Natives. Past Lives.

Marissa Nadler. Katie I Know.

Floor Cry. The Sickness.

Few Bits. Anyone Else.

Honeymilk. Time Will Kill You.

Still Parade. Walk In The Park.

Tennis. Ladies Don’t Play Guitar.

Local Natives. Fountain of Youth.

Mercury Girls. Holly.

The Parrots. No Me Gustas, Te Quiero.

Terno Rei. Sinais.

Infinity Crush. Drowning Here With All My Friends.

Molly Burch. Downhearted.

How To Dress Well. What’s Up.

Tape Waves. So Fast.

Gurr. Walnuts.

FEW BITS. Summer Sun.

Twist. Where To Lie.

Temples. Certainty.

Hazel English. Control.

HINDS. Holograma.

VedeTT. Temple.

Hazel English. Make It Better.

Leonard Cohen. You Want It Darker.

Magana. Inches Apart.

Black Marble. Woods.

Radiohead. Burn The Witch.

David Bowie. Lazarus.

Nothing. Everyone Is Happy.

ANOHNI. Drone Bomb Me.

Joseph Arthur. Wishing Well.

PJ Harvey. The Wheel.

James Blake. I Need A Forest Fire (ft. Bon Iver).

Crystal Castles. Fleece.

Barrie-James O’Neill. See Her Smiling.

Bolywool. Stromness (Under Cold Skies).

Warpaint. Whiteout.

Motorama. Tell me.

Animal Collective. FloriDada.

Flyying Colours. Long Holiday.

Hola A Todo El Mundo. Future Graves.

Holy Wave. She Put A Seed In My Ear.

Beach Baby. U R.

Night School. These Times.

Joana Serrat. Lonely Heart Reverb.

Sunflower Bean. Easier Said.

Benjamin Biolay. Miss Miss.

Big Deal. Hold Your Fire.

Bloc Party. The Love Within.

Cate Le Bon. Wonderful.

Cats Eyes. Drag.

Elysian Fields. Shadow Of The Living Light.

Emily Jane White. Frozen Garden.

Fews. 100 Goosebumps.

Half Japanese. That Is That.

HINDS. Chili Town.

Iska Dhaaf. Invisible Cities.

Japanese Breakfast. In Heaven.

Jozef Van Wissem. Ruins (feat. Zola Jesus).

Keren Ann. Where did you go?

Kyle Craft. Lady of the Ark.

La Sera. High Notes.

Plastic Flowers. Diver.

Suede. Outsiders.

Suuns. Translate.

Jenny Hval. Conceptual Romance.

Yumi Zouma. Short Truth.

Dakota Suite and Emanuele Errante. The North Green Down VI.

Bree Tranter. Tuesday Fresh Cuts.

Daughter. How.

The Kills. Heart of a dog.

Wymond Miles. Summer Rains.

Olafur Arnalds and Nils Frahm. 3:06.

Postiljonen. Wait.

Federico Durand. Hora de dormir.

Porches. Hour.

Wild Nothing. TV Queen.

Josephine Foster. A Thimbleful of Milk.

Turin Brakes. Keep Me Around.

Michael Kiwanuka. Black Man In A White World.

Still Corners. Lost Boys.

Garbage. Empty.

Villa Nah. Stranger.

Roses. Accessory.

Federico Albanese. Time Has Changed.

Chelsea Wolfe. Hypnos.

The Last Shadow Puppets. Everything You’ve Come To Expect.

Hope Sandoval And The Warm Inventions. Let Me Get There (ft. Kurt Vile).

Júníus Meyvant. Signals.

Marissa Nadler. The Best You Ever Had.

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La historia comienza por las plantas de sus pies

Publicada originalmente en Salto al reverso

SALTO AL REVERSO

Estoy sentado en el suelo de madera, apoyado contra la parte inferior de la cama, acabándome un porro  enrollado por él unos minutos antes. Lo ha hecho con una concentración inusual que, dada su personalidad extrovertida, incluso me ha parecido tierna. Llevo puesto un jeans ajustado y desteñido, lo heredé de mi hermano mayor cuando por fin decidió largarse de casa para continuar con su vida de forma independiente, dejando atrás un viejo baúl de madera con la ropa en desuso. Es la única prenda que llevo encima, y juego a ratitos con mis pezones descubiertos, tocándolos con la mano libre mientras exhalo el humo de la última jalada. Él en cambio está desnudo, tendido sobre la cama con el cuerpo descubierto.

Al principio me costó trabajo disimular mi embarazo, después terminé por aceptarlo. Se siente realmente cómodo andando de allá para acá en el pequeño apartamento como vino al…

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La casa de tus padres

Camino por las calles solitarias del centro de mi ciudad natal. He vuelto después de no sé cuánto tiempo, es medianoche y esta ciudad… de ella todo se ha ido. Camino y pienso, «es posible encontrarte si llamo a tu puerta». ¿Si decido detenerme, como haría en un sueño? Si fuera  capaz de arrancarle al destino… las horas que estuvimos separados. Avanzo por el callejón estrecho hacia el final del viejo barrio. Sin habérmelo propuesto, busco la casa de tus padres. Hace veinte o treinta años quizás, tu sonrisa infantil no fue suficiente. He visto tu cuerpo desnudo acercarse tantas veces, igual que ocurrió aquella tarde gris. Te he visto llevarte los dedos a la boca y mostrarme el sexo con timidez.

Me detengo unos metros antes por temor a ser descubierto. Hundo las manos frías hasta el fondo del abrigo… el fuego consumiéndome por dentro. «Un día estás aquí y después ya no», dijiste sin saber lo que ocurriría más tarde. Un paso te impulsa a dar otro paso, en un movimiento que parece no acabar. Si elevo la mirada al cielo indiferente… si le pido a Dios una explicación. Sé que él mantendrá su silencio. «Dios, ¿por qué no hablas conmigo?».

El gemido susurrante que nos despertó al amor no ha vuelo a adormecerse. Se han ido tus palabras… tus caricias también las he perdido. No alcanzo a comprender que la última vez… ya ha sido. Continúo yendo a la nada, divago y tú sigues sentada en el piso de madera, insegura después de haberlo hecho. Te ocultas la cara con el cabello y luego apoyas la barbilla contra tus piernas. El ceño fruncido expresa tu dolor y no hay nada que yo pueda hacer… ambos sabemos que el final se está acercando.

Pronto amanecerá. Pienso en esta distancia metafísica que se acorta en sueños, aunque no esté dormido. Mayo regresa y no soy el mismo. El abismo expandiéndose….  tu cuerpo recibiendo el mío, volviéndose uno como nuestra sola adolescencia compartida. Pequeñas gotas de sudor y manchas de sangre invaden la habitación, en este espacio circundante entre tu piel húmeda y la mía. «Quiero que me mires fijamente mientras lo haces. Quiero que te grabes mis gestos en la memoria. Conserva el instante antes de poseerme», me dijiste al oído con voz ansiosa y entrecortada por la excitación.

Si me asomo por la ventana… si rompo el cristal para llamar la atención. Perteneces aquí al igual que tu recuerdo. Silencio absoluto, escucho sólo mi respiración.

La misma calle que de niño recorrí tantas veces.
La misma soledad inescrutable.
El mismo sentimiento de ausencia… que transmite ahora la luz de los faros reflejada en el suelo encharcado.

Si echamos raíces, que habrán de perderse
tan frágiles como una hoja arrastrada por el viento sin dirección aparente.
Dijiste también que con el tiempo te olvidaría… y los seres humanos se equivocan.

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La verdad acerca de lo desconocido

Termino narrando el principio
y sabes qué puede excitarme más que tus piernas delicadas,
más incluso que tu vestido corto rozándote el pubis estrecho:
la verdad acerca de lo desconocido.

Te desvistes muy segura, pero vienes andando el camino incorrecto
sin disimular, apuntas directo hacia mí mordiéndote el labio
sin detenerte, no has interpretado esta señal, su significado:
la verdad acerca de lo desconocido.

Me desvisto lentamente, desandando el recorrido ya hecho
buscando a ambos lados de la acera, sudoroso la brisa
alguien más se desnuda contigo
vestía pantalones tallados y una cadena con anillo

Se desliza al ritmo, la velocidad del sonido
puede acabar en un segundo, un único desvarío
hasta recobrar el sentido y encontrarme a mí mismo
siniestro, sin perfil, mañana estará aguardando al fondo del callejón

La verdad acerca de lo desconocido

Con ambas manos en los bolsillos, termina su puro
y me invita a bailar, pero hermana
déjame acompañarte
te ves hermosa con los labios pintados

Invítame a un trago, a pasar la tarde contigo
mientras aún pueda soñar que no estarás sola
que estará también él, a tu lado el camino
se diluyen mis caprichos, me concedo tenerte

Cama para tres, vamos hermana
hay un poco más de ti, siempre puedo volver
en el sendero caluroso camino
sin rumbo fijo ni orientación

La verdad acerca de lo desconocido
un viaje, un sólo recorrido
esta noche él ha vuelto a fumar
solamente un poquito con los labios resecos
y su vista irritada entre escalofríos

…la verdad acerca de lo desconocido
…la verdad acerca de lo desconocido

 

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Imagen tomada de Tumblr, créditos desconocidos.

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