Para un jardín de rosas

Si conservo todavía tu recuerdo tan grabado en la mente.
Si las rosas continúan floreciendo,
iracundas y rabiosas en el jardín que tú cuidaste.
Dime, ¿qué puedo hacer yo para sentirme bien?

Es la historia de la humanidad
alejándose de mí.
La voz es dulce e irresistible
inocente como una caricia.

Termino la noche observando
la fotografía que cuelga de la pared.
Apenas si puedo respirar
con el peso que cargo sobre la espalda.

Me veo a mí mismo muy pequeño, estoy asustado,
devastado por la pérdida y el sinsentido.
¿Es así como termina? ¿Sin un adiós o un hasta luego?
Sostengo con mis manos este triste vacío,
un abismo inexpugnable que no sabe de fortalezas.

Me aferro a los últimos momentos.
Seduzco a la mirada que devuelve mi reflejo
a través del cristal y la estática divina.
¡Me he quedado solo!

Expongo una a una mis mentiras
para liberar a mi pensamiento de la manía y la obsesión.
Cada una de las palabras, cada gesto y movimientos,
recurro a los artilugios de siempre
para decirte que tampoco he olvidado la promesa.

¡Y tú callas!
Calla tu rostro inexpresivo
que ahora habita mi memoria.
Calla.

Anuncios

Acerca de pussylanime

Costarricense. Amante de los libros, el café y los gatos.
Esta entrada fue publicada en Añoranza, Imposibilidad, Pensamientos, Poema, Prosa, Reflexiones y etiquetada , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s